La bohemia dorada
LA BOHEMIA DORADA
Para mi querido maestro, José María Álvarez,
porque tus poemas me han hecho sentirme
como si me hubiera liberado de toda deuda
con la vida, amigo.
taumaturgo
impenitente bebedor,
el relajo de las costumbres y la frivolidad
de la abundancia; para no atender severas
admoniciones, comentarios poco
piadosos
compañero exquisito, erudito y alegre
vivant, viejo y noble señor con todo el aspecto
de un sabio, quién conoce mejor que usted
nuestros pecados más secretos
no son los días que nos restan sino jinetes
lanzados en nuestra persecución,
pues es este género de vida
sin duda de nuestro gusto
ah, entregarse con usted a la Fatalidad,
—con la falsilla del ensueño
los ojos se velarían—
encontrar de bruces el frío de la muerte,
un atardecer de oro
en Alba Longa
